La triple diosa Hécate

Hecate

Según la mitología Hécate, fue la única de los titanes que conservó sus poderes gracias a un acuerdo con Zeus. De hecho el dios del Olimpo la convirtió en diosa del mar, de la tierra y del cielo. Era una figura femenina muy oscura, nocturna, dueña de cerbero el perro guardián del inframundo y con un poder aberrante, que hacía temblar hasta al propio Zeus. Es que en ella estaba el poder de decidir quien moría y quien no.

La noche era su representante, y las tres caras de la luna también le pertenecían. Cada una de ellas representaba a esta mujer en sus diferentes formas, la anciana Selene en el cielo, la experta cazadora Artemis en la tierra y la doncella Perséfone en el inframundo. Es por esta multiplicidad de personalidades que Hécate se asocia a las encrucijadas, aquellas en las que hay tres caminos. De hecho sus templos y rituales eran llevados a cabo en estos lugares.

Su origen nunca ha tenido una versión factible. Muchos aseguran que era hija de Perses de Asteria, un titán y una ninfa respectivamente, pero esto no queda del todo claro. Por lo general cuando se habla de esta diosa, se la describe con un aspecto frío y terrible, poseedora de tres cuerpos o tres cabezas, una de caballo, una de perro, y la otra de León. Sin embargo pese a esta apariencia en el fondo de su corazón se escondía un ser muy tierno y sensible.

Según la creencia todavía en la actualidad, Hécate se mantiene firma cumpliendo su misión, la de ayudar a los ancianos a cruzar al reino de los muertos, y permanecer junto a aquellos que lo necesiten hasta su próxima vida.

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