Historia De Roma: Otra Visión De Calígula

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               Calígula, algunos historiadores opinan que no estaba tan demente como tradicionalmente se piensa y que sus acciones tenían una razón de ser. Aúnque sin duda se trataba de un personaje  cruel.

          Los historiadores de la antigüedad retratan a Calígula como un emperador absolutamente desequilibrado cuya locura llevó a que su gobierno fuera una antología de la crueldad y los abusos de poder. Su propia arrogancia le impidió darse cuenta de las conspiraciones que se tejían a su alrededor y terminó siendo asesinando de una manera digna de una tragedia de shakespearana.

           Sin embargo la historia moderna ha intentando buscar una visión no tan prejuiciosa de Calígula. En primer lugar es necesario tener en cuenta que Calígula fue sucedido por un grupo de personas que tuvieron cierta influencia en los gobiernos posteriores y por lo tanto resultaba necesario justificar el golpe de estado que se había dado. Por lo que los relatos de los historiadores tendieron a deformar la realidad o hacer hincapié en los detalles más desagradables del emperador.

               Parece estar claro es que Calígula era una persona que no tenía el menor escrúpulo en mandar asesinar y que incluso disfrutaba con el sufrimiento ajeno. Sin embargo hay que tener en cuenta, que no existe emperador romano que no haya mandado asesinar u obligado el suicidio a nadie. Aunque es cierto que algunos de los emperadores considerados más justos, utilizaron tales medidas sólo en casos de extrema necesidad. La misteriosa muerte de su primo, Tiberio Gemelo, en la que posiblemente estuvo involucrado, sí bien no deja de ser un acto de crueldad, puede verse como un sacrificio en pos de la estabilidad política del imperio. Un imperio con dos emperadores podía desencadenar en una guerra civil o en la fragmentación del mismo.

             Lo mismo podría decirse de su exigencia de ser tratado como un dios. Quizás él no creía realmente que era un dios, sino que intentaba de esta forma darle al imperio una base legal y conceptual más sólida del de las apariencias republicanas que aún se mantenían. Teniendo en cuenta que Augusto y Tiberio habían sido tratados como dioses una vez muertos, que el nuevo emperador exigiera ser tratado como un dios en vida, no resulta tan delirante. Tal vez veía en este punto la necesidad de comportarse de una manera extravagante, si pretendía que creerían que era un dios, debía actuar como tal.

             Muchas de sus anécdotas más extravagantes podrían haber sido malinterpretadas o deformadas. Cuando nombró cónsul a su caballo, bien podría ser un comentario irónico sobre que los cónsules eran una figura decorativa. O la repentina cancelación de la invasión a Britania para mandar a sus tropas a recoger moluscos, quizás se trate de la cancelación de una campaña mal concebida a la que los rumores le agregaron ciertas extravagancias.

  

              Otras de las acusaciones que se le hacen, como haber mantenido relaciones sexuales con tres de sus hermanas, disfrutar de  las ejecuciones públicas u obligar a las mujeres de alta sociedad a  prostituirse para conseguir fondos, parecen tener cierta base en la realidad, sin embargo resulta imposible saber cuanto hay de exageración y cuanto se atiene a los hechos. Toda esta compleja situación hace que Calígula siga siendo uno de los emperadores romanos más enigmáticos.

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