Historia De Roma: Julio César Segunda Parte

  Julio César Vercengitorix Roma Galia

Vercigéntorix se rinde ante Julio César, cuadro de Lionel Noel Royer (1899).

           Desde el año 58ac hasta el 51ac, César se dedicó a pelear contra los galos y someterlos al poder de Roma. Campaña militar que se conoce con el nombre genérico de “La Guerra de las Galias” si bien en realidad Julio César aprovechó la rivalidad entre las diversas tribus galas para aliarse con algunas y enfrentarse a otras. Sólo durante la fase final de la campaña en la que el caudillo Vercingétorix logró conformar una extensa alianza de tribus galas, se puede hablar de un enfrentamiento entre Roma y una parte importante de las Galias. También se realizaron algunas expediciones contra britanos y germanos para persuadir a estos pueblos de que no intervinieran en el conflicto.

                 César demostró ser un genio militar, ganando batallas en las que estaba en clara inferioridad numérica o en situación desfavorable. A pesar de tratarse de un conflicto muy largo, mantuvo siempre muy alta la moral de sus tropas sin por eso ceder  nunca en su férreo sentido de la disciplina. Su talento quedó demostrado en el hecho de que es uno de los pocos generales que recuerda la historia, que murieron sin haber perdido una sola batalla.

               Sería un error creer que pasó los casi diez años de guerra aislado de la vida política romana. Lo cierto es que supo mantenerse lo suficientemente ausente como para que su imagen no se viera desgastada ni involucrada en las pequeñas rencillas cotidianas. Pero se ocupó de mantenerse en contacto como para estar al tanto del quehacer político, marcar presencia y tejer una importante red de contactos.

               Tampoco sus actividades se limitaron a la guerra, escribió poesía y un tratado de gramática que se perdió con el tiempo, pero su obra literaria más conocida es sin duda “De Bello Gallico” (Comentarios sobre la guerra de las galias), considerada una de las obras maestras de la prosa en latín. “De Bello Gallico” es también una ingeniosa campaña de propaganda, no sólo justifica la guerra de las galias, sino que César se presentaba a sí mismo como un militar excepcional y el ejemplo de las virtudes romanas.

               A medida que la guerra avanzaba, César se fue haciendo de una enorme fortuna gracias a los botines de guerra y venta de galos como esclavos. Como un entrenado ejército que lo seguía ciegamente. Pudo entonces cancelar las deudas que había adquirido para financiar su campaña política y financiar de su propio bolsillo, espectáculos públicos, obras de beneficencia y distribución gratuita de alimentos entre las clases más necesitadas. Esto sumado a sus impresionantes victoriosas lo hicieron muy popular en las calles de Roma.

            A finales de la guerra el triunvirato se había disuelto, Licino Craso marchó contra los Partos intentando hacer un contrapeso a las victorias de César, pero murió en combate. Celoso también de su aliado, Pompeyo comenzó a acercarse a los conservadores, quienes veían con recelo la enorme popularidad de César. Cuando Pompeyo enviudó de Julia, la hija de César, se casó con Cornelia Metilla, perteneciente a una de las familias más conservadoras y demostrando con quien confluían sus intereses actualmente.

           La guerra de las Galias terminó oficialmente en el 51ac, pero César permaneció unos años más al mando de sus tropas, sofocando rebeliones menores como gobernador de las Galias. Los senadores conservadores planearon juzgarlo por varios crímenes políticos, pero eso era ilegal mientras fuera gobernador ya que el cargo tenía inmunidad. Sabiendo que su tiempo como gobernador era limitado, César intentó postularse al consulado, cargo que también gozaba de inmunidad.  A finales del 48 ac, el senado, sabiendo de su enorme apoyo popular le negó la candidatura.

             Tenía entonces dos opciones, o disolver sus tropas y regresar pacíficamente a Roma donde sería juzgado y posiblemente condenado a muerte o desacatar y ser declarado enemigo público.  Entre una muerte casi segura y otra probable y tras comprobar que sus tropas le eran leales aún en la ilegalidad, César cruzó con su ejército la frontera que separaba las Galias de Italia y desencadenó la guerra civil. 

                 

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