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Historia De Roma: Septimio Severo

ledjama 19 junio, 2008 0

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            Lucio Septimio Severo, logró restablecer el orden tras la crisis generada por el asesinato de Cómodo, pero al precio de transformar Roma en una ferrea dictadura militar. Tampoco demostró tener la capacidad de estadista de Augusto, Vespasiano y Nerva, los anteriores fundadores de dínastias romanas.

 

             Lucio Septimio Severo nació en la ciudad de Leptis Magna, en la actual Libia, el 11 de Abril del año 146. Poco se sabe de su vida temprana, aunque han sobrevivido algunos detalles, como que era descendiente de nobles fenicios y beréberes.  Para el año 172 había sido nombrado senador, posiblemente a instancias de Marco Aurelio. En el año 190 fue nombrado cónsul y una vez terminado su mandato, Cómodo lo designó como comandante de las legiones en Panonia, que se corresponde más o menos con la actual Hungría y parte de Austria. Aparentemente, fue leal a Pertinax cuando fue nombrado Emperador tras el asesinato de Cómodo. Sin embargo cuando Pertinax fue asesinado y el trono fue subastado al mejor postor por la guardia pretoriana, resultando Didio Juliano como ganador, el escándalo y la indignación se extendieron por todo el imperio. Tres generales reclamaron la corona, Pescennius Níger, comandante de Siria, Clodio Albino en Britania y el propio Septimio Severo. Estos dos últimos llegaron a un acuerdo, en la cual Severo sería el Emperador y Albino su heredero.

 

              La coalición rápidamente se hizo con el control de Roma, el primero de Junio del año 193, el senado nombró a Septimio Severo como Emperador, ansioso de desembarazarse del  escandaloso Didio Juliano quien fue asesinado en los próximos días. Severo era oficialmente el líder del mundo romano, aunque el este estaba en los hechos bajo el control de Níger y en el oeste dependía de buen grado de la buena voluntad de Albino.


             Su primera medida fue disolver a la guardia pretoriana y sustituirla por soldados de su confianza. Restituyó la memoria de Pertinax de quien se declaró su legítimo heredero. Luego marchó hacia el este para enfrentar a Pescennius Níger quien fue finalmente muerto en el año 194. Hacia el 196, Severo decidió nombrar como herederos a sus hijos Caracalla y Geta. Indignado Clodio Albino volvió a levantarse en armas y murió en combate contra las legiones de Severo en Lugdunum, actual Lyon.

 

           Una vez asegurada su condición de amo de Roma, combatió contra los Partos, llegando a saquear la capital Ctesifonte, logrando recuperar partes de la región mesopotámica para el control romano.

 

            Sus relaciones con el senado fueron tensas, mandando ejecutar a varios de sus miembros por traición o corrupción. Su gobierno tuvo características de una dictadura militar. Sin embargo fue un gobierno popular entre los sectores más carenciados y los historiadores suelen tenerlo en buena consideración gracias a que fue un Emperador enérgico que mantuvo al imperio unido, combatió la corrupción y restablecido la moral tras el decadente gobierno de Cómodo y el bochorno de Didio Juliano. Pero no tuvo la suficiente capacidad de estadista como para solucionar los problemas económicos de Roma que ya se estaban volviendo estructurales.

 

           Mando a construir dos importantes arcos del triunfo, uno en Roma y el otro en su ciudad natal Leptis Magna. Pasó sus últimos años combatiendo invasiones de las tribus germanas que amenazaban con tomar grandes extensiones del Imperio. Murió el 4 de Febrero del año 211, en Britania, fue inmediatamente sucedido por sus dos hijos Caracalla y Geta, estableciéndose de esta manera la dinastía Severa. Sus últimas palabras fueron “Trabajemos”.